Martín
Llaryora y Dante Gebel compartieron 30 minutos de conversación en un hotel
porteño. El encuentro de este miércoles no estaba marcado en las agendas del
gobernador de Córdoba y el pastor evangélico que elige presentarse como un empresario
del entretenimiento. Se hizo el espacio para esta conversación que terminó con
una promesa concreta.
La iglesia
y fundación filantrópica de Gebel podría desembarcar en la provincia
mediterránea. El conferencista sugirió la idea y el mandatario peronista no
dudó en decirle que sí y que queda a disposición para facilitar la apertura.
La River
Church es una congregación cristiana con sede en California. Su auditorio
recibe a casi 10.000 asistentes cada domingo en dos turnos. La organización
opera como un centro de producción multimedia que transmite servicios
religiosos a una audiencia global de millones de personas a través de canales
digitales y redes sociales.
El
cordobesismo define a Gebel como un “humanista” y, por lo tanto, como un hombre
que está en las antípodas de Javier Milei. La proximidad no genera disonancias.
Llaryora tiene un largo vínculo con los sectores evangélicos de la provincia,
incluso en la lista de Provincias Unidas para Diputados sumó a Marco Ferace,
intendente de Santiago Temple y pastor de la Iglesia Parlamento y Fe. Ahora
bien, hay una pata del armado de esta figura que asoma en el escenario político
que interesa en este punto del mapa.
Hay interés
en el trabajo social de la Fundación River Arena, que según cifras propias ha
gestionado más de US$46 millones en ayuda social desde 2020. Bajo la consigna
de "Misión Graneros", la entidad financia proyectos de
infraestructura, insumos médicos y alimentos en diversos países de América
Latina. Su estructura operativa se sustenta mediante donaciones de feligreses y
la comercialización de contenidos editoriales y audiovisuales.
El sondeo
político del pastor y Martín Llaryora
También hay
una puerta política que se abre. En la media hora de reunión hablaron de “la
situación del país”, este genérico rompehielos de figuras políticas que están
en una clara etapa exploratoria. Compartieron un diagnóstico nacional sin caer
en personalismos o búsquedas de responsables. “El pastor mide sus palabras
milimétricamente”, suman un dato de color en el entorno del mandatario
provincial.
¿Qué puede
surgir de este contacto concreto entre Gebel y Llaryora? En el Panal, como se
conoce a la casa de gobierno, creen que no mucho, en especial, porque les quedó
claro que si el pastor decide algo lo hará recién después del Mundial. Pese a
esto, dejan la puerta abierta.
Es evidente
que empiezan a poner fichas, como quedó demostrado -aunque negado en el
oficialismo- con la participación de Mariano Almada, el secretario de Culto de
la provincia y amigo de Llaryora de su San Francisco natal, en el acto
lanzamiento de Consolidación Argentina, el sello partidario que empuja la
candidatura del pastor.
En su
momento, fuentes cordobesistas de peso habían encorsetado la movida en un acto
individual del funcionario. Almada ya se mueve como el armador de Gebel en
Córdoba. Con el encuentro porteño de este miércoles la expectativa es otra.
Qué le
sumaría el pastor al PJ de Córdoba
Gebel tiene
un partido nacional que puede ser útil para el cordobesismo que, por decisión
local, no participa de la estructura formal del PJ que preside Cristina
Fernández de Kirchner. También puede ser un aliado local en el marco de la
estrategia reeleccionista de Llaryora.
El
cordobesismo hizo de su marca política, y clave de sus triunfos, la sumatoria
de espacios opositores. José Manuel de la Sota hizo la punta con la alianza con
la Ucedé en 1999; Juan Schiaretti en 2025 cuando sumó a una docena de partidos
y Llaryora con la cesión de la fórmula a la radical Myrian Prunotto.
Adentro o
afuera como “tapón”, todo suma en el marco de una estrategia habitual, que es
el loteo opositor o el alimento de contrapesos a la principal fuerza retadora.
El tiempo dirá cómo continúa este vínculo incipiente con el mundo Gebel. (Fuente: Letra P)